Como organizar casa, trabajo y niños

Estaba yo ojeando un listado de palabras clave sobre «organización en líneas de blablablá» (cosas del curro), y me ha sorprendido encontrarme con esa frase. Tampoco es que fuera una pregunta con muchas búsquedas, pero imaginar a una mujer sentada frente a su ordenador preguntándole a Google cómo organizar casa, trabajo y niños, me ha llegado al alma.

A ver, que ya sé que esa pregunta también podría hacerla un hombre, pero mira, es que todas las personas que conozco en esa situación son mujeres, así que, perdonadme chicos si nos dedico el post a nosotras, aunque a los papás os servirá igualmente.

Cómo organizar casa, trabajo y niños
Cómo organizar casa, trabajo y niños – Blog Sonia Díez

Si he empatizado tanto con esa imagen, ha sido porque me he encontrado en la misma situación. De esa época recuerdo que siempre había un montón de cosas que se quedaban colgadas y la sensación de desastre. Y en algún momento de desesperación, perfectamente podría haberme dado por preguntarle a Google cómo organizar casa, trabajo y niños… Las cosas como son. El caso es que el trabajo no era un problema porque tenía que ir a trabajar sí o sí. Mantenernos económicamente era una prioridad absoluta y para eso siempre había un horario determinado por contrato. Organizarse las tareas teniendo un espacio y unos horarios establecidos, siempre es posible.

Y es precisamente eso lo que quería compartir contigo si estás en esa situación: Un sistema básico de prioridades, espacios y horarios. Hay otros métodos y sistemas, pero creo que si andas inmersa en una situación muy caótica, salir de ella partiendo de lo más básico, será lo mejor. Empecemos por el principio.

Cómo organizar casa, trabajo y niños… Bueno, pero ¿y tú? ¿qué pasa contigo?

Imagino que el estrés y el cansancio se han convertido en parte de tu rutina diaria, así que creo que en este momento en el que te encuentras, puede ser útil que alguien te recuerde que el estereotipo de mujer perfecta y super organizada que no sólo puede con todo, sino que además va siempre monísima, hace cupcakes, asiste a fiestas, y de todo, es falsa y perjudicial para ti. Así que olvídala. Ahora. Ya mismo.

Céntrate en problemas reales

No te conozco, pero sí conozco a bastantes mujeres en tu situación, y sus hijos, (digan lo que digan ellas), están perfectamente atendidos. Aunque mucho menos de lo que a ellas les gustaría. Sus casas pueden estar desordenadas, pero no son para nada los lugares insalubres o apestados de plagas y focos de infección que ellas sienten que son. Y son mujeres que cumplen con su trabajo y son fantásticas profesionales y grandes compañeras de curro. Aunque mientras ganan un sueldo y proporcionan techo y comida a sus hijos, en vez de sentirse orgullosas, se sienten fatal por no estar con ellos. Como te decía, es un escenario absurdo porque los problemas que sienten que las atenazan, no son reales. Por cierto, no será ese tu caso ¿verdad?

Creo que lo primero que deberíamos hacer todas, antes de buscar en Google cómo organizar casa, trabajo y niños, es preguntarnos a nosotras mismas, cómo sacarnos de encima esa carga extra de metas inalcanzables, expectativas irreales y culpabilidad infundada, y dejar de sentirnos mal a pesar de hacer tantas cosas bien.

De hecho, todas esas fantasías negativas suelen convertirse en frustración y sensación de fracaso, y acabamos siendo mujeres insatisfechas y con el estado anímico bajo mínimos, cosa que sí nos conduce a cometer errores. (Broncas constantes con la pareja, los niños, conflictos en el trabajo…). Vamos a deshacernos de eso lo primero.

Marca tus objetivos

Como ya sé cuál me dirás que es el más importante, deja que te diga que:

  • SER una buena madre, es mejor que INTENTAR ser una madre perfecta.
  • Igualmente, en el trabajo, ser super productiva durante 4 horas, vale más que pasarte 8 calentando una silla.
  • Y en casa, si dedicas más de 1 hora al día a la limpieza, es que tienes una casa gigante o necesitas un cambio drástico porque algo va mal.

Organízate con los niños.

Alimentación, salud, higiene, educación y relación. Son los 5 pilares básicos y seguro que son tus prioridades en todo lo referente a tus hijos.

En cuanto a vuestra relación, los niños no se traumatizan por perderse el cumpleaños de un amiguito, o no conocer el nuevo chiquipark de la ciudad. Se traumatizan cuando no se relacionan con sus padres. Se estresan cuando todo son órdenes, gritos, prisas, idas y venidas. Y por muchas cosas que les compres, son unos genios desarrollando comportamientos indeseables para llamar tu atención… Lo bueno es que también son adictos a las rutinas bien estructuradas. Consulta a cualquier psicólogo infantil para más info.

Para resolver el tema de la alimentación de los niños, que entre comprar, cocinar y consumir lleva bastante tiempo, te vas al pediatra o te descargas una guía de alimentación infantil equilibrada de una página de confianza. A partir de aquí, elaboras el menú semanal y te pones a estudiarlo para optimizar la compra, la conservación de los alimentos y los tiempos de cocina, antes de pegarlo en la nevera y no volver a dedicarle ni un minuto de tu día a eso de: ¿qué hago hoy para cenar?.

Una vez lo has estudiado, elaboras tu lista de la compra. Te aconsejo que compres online. (Tiempo y trabajo que te ahorras). Y hazte a la idea de que las compras (todas las compras), se harán por ejemplo, 2 días a la semana que tú determines. Nada de pasar por la tienda 20 veces, porque parece que siempre te faltan cosas. Eso pasa cuando improvisas los menús.

Organiza tu casa

Deja de hacer zafarranchos y maratones cuando se supone que deberías estar descansando o jugando con tus niños y márcate un horario de tareas muy específicas.

Si los juguetes ya han invadido el salón, no es cuestión de tiempo y organización. Vuelve a darle una vuelta al tema de lo que los niños realmente necesitan para jugar y divertirse. Pregúntate a qué viene tanto juguete y tanto objeto inútil, porque a lo mejor esa tonelada de cosas responde a una necesidad tuya y no suya.

Te aconsejo de corazón que te vayas abriendo una cuenta en Wallapop o buscando sacos y contenedores de donación de ropa y juguetes usados. También puedes leerte mi post sobre el minimalismo no-extremo.

Organiza tu trabajo

Como ves, has resuelto todas las demás áreas aplicando la fórmula “Prioridades, espacios y horarios”. Y en el trabajo, puedes empezar haciendo lo mismo. Hay más métodos y herramientas para organizar proyectos y tareas en el ámbito profesional que en los demás, pero tanto si trabajas en casa como fuera, crear un espacio cerrado (sin distracciones), con unos horarios determinados y basándote en las prioridades de las tareas, funcionará igualmente bien.

El principio de delegación.

Estamos hablando de esto como si estuvieras sola con el tema (y puede ser). Pero también es posible que haya alguien muy cerca y de tu total confianza para compartir tareas. ¿De total confianza? Sí. De total confianza. Porque los papás pueden parecer muy desastrosos, pero sólo es porque a veces intentamos que también respondan a la imagen de mujer perfecta y claro… Eso es complicado.

Si hoy le toca a papá encargarse de levantar a los peques y llevarlos al cole, NO TE METAS. Que sí, que ya sé que el mayor ha salido de casa con la camiseta del Barça y los pantalones del traje de la comunión y que la pequeña llevaba una coleta en la frente y otra en el cogote, pero están bien. SOBREVIVIRÁN. No pasa nada.

Si me estás gritando mentalmente algo así como: ¿Pero cómo va a estar bien eso, insensata?!! ¿Qué va a pensar la gente?!!

Bueno, te recuerdo que la que está buscando en Google cómo organizar su vida eres tú. Así que si “esa gente” no tiene nada útil que aportar, quizás deberías ignorarlos y apostar más por papá. ¿Las prioridades se han cubierto? Recuerda: Alimentación, salud, higiene, educación y relación. ¿Han desayunado y se han lavado? ¿Han ido contentos al cole? Genial! Prueba superada!

Y si realmente no puedes lidiar con los outfits paternos, deja su ropa preparada el día antes… Tardas 5 minutos en hacerlo. Y no es nada comparado con el tiempo que inviertes cabreándote y adjudicándote tareas que no son tuyas.

Lo mismo pasa con la casa. Tú sueles hacerlo todo mejor (o más a tu gusto), pero el problema es que no puedes hacerlo todo, ni mejor ni peor. Porque no te da la vida. Así que deja que él se ocupe de su parte, porque no puedes permitirte ser quisquillosa.

El combo de la santísima trinidad o cómo organizar casa, trabajo y niños. Parte Práctica.

Paso 1. Listar

Hasta ahora tenemos ya hechas una lista de la compra y un menú semanal. Lo que toca hacer en este momento, es un brain storming cojonudo e intentar apuntar todas las tareas o actividades habidas y por haber:
Colada, desayuno, dormir, trabajar, tiempo con los peques, peluquería… (sí chica, eso también!)

Paso 2. Priorizar

Coge la lista y ordena las actividades de mayor a menor según orden de prioridad, basándote en las consecuencias o problemas reales que conllevaría desatender o aplazar una de esas tareas.
Por ejemplo, ir a trabajar es, evidentemente, más prioritario que hacer la colada. Porque si no vas a trabajar un día, se puede liar parda y en cambio, si no haces la colada un día, sólo tendrás más ropa que lavar al día siguiente.

Paso 3. Categorizar

Coge la lista de prioridades y categoriza según corresponda haciendo grupos o familias de tareas (niños, limpieza, cocina, compras, tiempo para ti… )

Paso 4. Calcular la frecuencia.

  • Trabajo: 5 días a la semana / 8 horas.
  • Estar con los niños: 5 días a la semana / X horas + 2 días fin de sema / X horas
  • Comprar: 2 días a la semana / X horas
  • Limpiar el frigo: 1 dia al mes / X horas…

Paso 5. Aplicar

Ahora que ya tienes las tareas priorizadas, categorizadas y medidas, necesitas plasmarlas en un horario de 24 horas. (O dos, si hay alguien que comparte tareas contigo).
Titúlalo “Lunes”. Marca primero lo prioritario de tu lista. Por ejemplo: Dormir: de tal hora a tal hora, trabajar: de tal hora a tal otra, comer…, niños…

Los huecos que quedan son el tiempo del que dispones para ir completando con las tareas de menor prioridad.

Esa página no te va a dar para todo, pero tranquila porque tienes otras 4 iguales (martes, miércoles, jueves y viernes). Y una extra llamada “sábado”.

En la página “domingo”, escribe tu nombre en grande. Y no la toques más. A nadie le gustan las mamás cansadas y malhumoradas. Necesitas descansar.

Al cabo de un rato pensarás que la lista no funciona porque dice que vas a fregar el suelo una vez al mes y tú más o menos lo vienes haciendo una vez por semana. Pero plantéatelo así: Si ese tiempo del que dispones y al que has adjudicado ya las tareas más importantes no te da para más, ¿de dónde vas a sacar el tiempo que te falta?.

Y pregúntate qué cosas prioritarias no hacías por ponerte a fregar el suelo. ¿Quizás dejabas de jugar con los niños? ¿Descansar? No puedes crear el tiempo. Tienes las mismas 24 horas que tenemos todos. Si no puedes fregar el suelo tanto como te gustaría, que todo el mundo deje los zapatos en el recibidor y punto. Y si se derrama un poco de leche en el suelo, se limpia al momento, o cambias la escoba por una mopa con desinfectante y ya no es tan necesario pasar la fregona. Esto es sólo un ejemplo, pero las cosas tendrán que ser así hasta que aprendas a hacer milagros.

Resultados

La primera semana poniendo en práctica el calendario, verás que es muy marcial. Vas a toque de trompeta y agobia un poco si no estás acostumbrada, pero luego verás los resultados y te motivará mucho. Y es un subidón, no te creas. Por eso la gente se engancha a estas cosas. Pasado un tiempo, te habrás adaptado de forma natural a la rutina y apenas mirarás las listas o el calendario. E incluso irás pulíendolo con cambios.

Si eres una de las personas que busca en Google cómo organizar casa, trabajo y niños, y has llegado hasta aquí, te mando un abrazo gigante con todo el buen rollo del mundo. No aspiro a que este post te sirva de ayuda en plan «te cambiará la vida», pero a veces, pasa que leyendo algo como esto, acabas teniendo ideas para implantar un método propio. Ojalá te pasara eso a ti y me contaras «Mira, no he hecho nada de lo que decías pero me diste una idea». Pues oye, cojonudo!

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