Twitter: Al que no me escuche, no le hablo…

500 perfiles difuntos. Más o menos esto es lo que me he encontrado en mi cuenta de twitter al volver tras bastantes meses de inactividad, en parte porque había priorizado otras actividades y en parte porque me empezaba a aburrir bastante su uso, ya que mis intereses estaban cambiando. Así que “vuelvo a casa después de las vacaciones” y me encuentro con que se han secado un montón de plantitas…

HOLA DE NUEVO, POR CIERTO!

Unos 500 perfiles sin actividad alguna desde hacía aproximadamente un año, fueron los que borré del apartado “siguiendo”, no sin que me diera bastante mal rollo.  En la lista de difuntos perfiles, encontré avatares de usuarios con los que tuiteaba o que leía a menudo, y a los que voy a echar sinceramente de menos. También me dolieron los perfiles de empresas, negocios y sobre todo proyectos que por lo visto, o no han prosperado, o simplemente se cansaron de estar allí, o cambiaron de rumbo, como a mí me había pasado. No me sorprendió tanto ver la población de perfiles de Community Managers que encontré arrasada cual capítulo final de temporada de The Walking Dead, pero ese tema, me aburre más que ningún otro.

Antes de eso, me había cargado todas mis listas con la intención de empezar desde cero con la tarea de reordenar o reorganizar a mis contactos según algunos nuevos intereses, y en ello estoy estos días, por fin, algo más entretenida, haciendo follows y conociendo gente guapa como Carmen Herrarte, una mujer muy ocupada, que aún así me ha estado ayudando a armar una lista sobre retailers. Gracias Carmen!

BUENOS DÍAS BUSCO ESCAPARATE_002

Dejando a Carmen al margen, ha sido un regreso bastante decepcionante, la verdad. Pero me ha ayudado a reflexionar acerca de lo que espero de las redes en este momento, y el uso que quiero darles. Lo que me interesa y lo que no. Y sobre todo, una cuestión que me costaba resolver: Cómo pasar un perfil marcadamente centrado en los social media, a otro con intereses más diversos y más personal.

Creo que, al igual que en el SEO encontramos un posicionamiento orgánico y uno de pago, o en los gimnasios encontramos culturistas naturales o anabolizados; en las redes sociales también podemos distinguir dos tipos de perfiles: los sociales y los viciados.

No distingo entre perfiles personales y corporativos, sino entre perfiles que socializan de forma natural y los que utilizan tácticas estratégicas con más pena que gloria. Que sean de una empresa o de un particular, da igual. Sospecho que este abandono de cuentas que he visto, debe ser sobre todo fruto de la frustración. Comercios que tenían como objetivo vender a través de twitter y otros personales, que en el fondo, sólo pretendían generar audiencia.

Olvidamos lo fundamental. Y es que las redes sociales son exactamente lo que su nombre indica “redes y sociales” y que “No existen dos mundos” el virtual y el real. En cualquier caso, el perfil de una red social ha sido diseñado para reflejar el día a día de cada usuario (lo mejor del día a día, si queréis). Pero es y debe ser, un fiel reflejo de vuestra realidad. Si tu realidad es fascinante, te seguirá gente que te envidiará y te admirará. Si no lo es tanto, te seguirán por empatía o porque se identifiquen con tu realidad (y eso es genial, ambos casos lo son). Pero si eres una especie de autómata intentando poner en práctica las 10 pautas básicas que has leído en 100 blogs y que no has entendido ni interiorizado, te frustrarás porque tus seguidores te aborreceremos.

Compartir lo que haces, lo que sabes, lo que conoces y lo que dominas, es la única clave infalible. Sólo cuando disfrutas, se produce la conexión.

Obviamente puedes utilizar tu perfil en una red social para lo que te dé la real gana, pero los resultados siempre serán consecuentes con lo que tú aportes. Os dijimos hasta la saciedad, que debíais aportar contenido interesante que os distinguiera y os posicionara. “El contenido es el rey”. Pero por lo visto el mensaje todavía no ha cuajado.

No sé quién convenció a algunos de que podrían ser mejores que un Scoop.it, pero eso es un poco lo que me he encontrado. Un tweet tras otro, difusión plana de contenidos ajenos, sin ningún aporte personal. Ni un triste #mola en metros de tweets deslizándose por la pantalla. Y si puedo seguir a la fuente, ¿para que iba a seguir a los demás? La verdad es que mi time line general, estos días me está sonando a disco rayado, totalmente repetitivo y despersonalizado. Os confieso que en este momento, ni me gusta, ni me apunto a esa tónica. Así que he decidido pasar de intentar hacer la cuadratura del círculo y he diseñado una estrategia de medios a mi medida, cuyo punto clave vendría a ser…

Al que no me escuche no le hablo, al que no me hable, no le leo. 

No creo que sea presuntuoso esperar que mi perfil en una red social, sea social. Twitter me ha servido para muchísimas cosas. Desde el ocio, a la adquisición de conocimientos, pasando por el trabajo. Me ha regalado lo mejor de las redes sociales (nuevos amigos). Siempre me ha sido útil y es por eso que en el pasado sentía que tenía un perfil de éxito. No por el número de followers, no necesito seguidores, si no porque me proporcionaba una gran experiencia.

Lo mejor de lo mejor, reencontrar a algunos contactos después de un tiempo. Ver todo aquello que han estado haciendo y lo bien que han evolucionado algunos y el alivio que representa ver que otros, siguen exactamente igual.

Llévatelo

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