Tus pijadas en las redes sociales

Instagram se ha llenado de gente que se fotografía los zapatos, que fotografía farolas, el mar, un vaso, su cara, un yogur, una flor… pijadas.

Twitter se ha llenado de gente que dice lo que está viendo en la tele, si ha soñado con osos voladores, si se disfraza de caperucita, si ha comido pronto, si ha corrido detrás del autobús, si el sonido del despertador es desagradable… pijadas.

Pero estas pijadas, que definitivamente lo son si las miramos una a una, que no aportan nada a la raza humana, que no mejoran la calidad de vida de la persona que las comparte, ni palían la crisis y que encima hacen que “desde fuera” se te vea poco atractivo, perdiendo el tiempo y contando tonterías, son más importantes de lo que parecen.

Viéndolas de forma colectiva, (que es como deberíamos verlo todo y de una vez por todas, cuando nos referimos al comportamiento del usuario en internet y en sus redes sociales), podemos llegar a entender la importancia que tienen nuestras pijadas en un mundo hiperconectado e hipersocial.

Los “demás” (hoy) ya no son los cuatro que eran antes. Antes, una mirada más allá de nuestro círculo inmediato hacia “el resto del mundo”, nos devolvía una imagen muy difusa e intangible, que gracias a las redes va adquiriendo forma y presencia. Personas de cualquier parte que están ahí, aunque todavía no las conocemos, y que pueden plantarse en nuestra vida en cualquier momento a través de una notificación de facebook en nuestro mail.

¿Qué compartir con esas personas, que no tan sólo nos son desconocidas si no que hasta hace poco eran una idea abstracta en nuestra conciencia? ¿Compartimos nuestra intimidad?

No. Compartimos fotos de goffreras que pueden generar una conversación…

Y así, a base de jugar a generar y a compartir pequeñas experiencias con esos “demás”, aprendemos no tan solo a reconocerlos a ellos si no a reconocer esas experiencias, a valorarlas y a apreciarlas.

Ser capaces de identificar un momento o una sensación y encontrar la forma de expresarlo a través de una imagen, es un ejercicio simple que entrena nuestra capacidad creativa (bastante desatendida hasta la fecha, por cierto) y que nos incita constantemente a observar con más detenimiento nuestro entorno. Por lo que subir y atender los comentarios que genera la foto de una taza de chocolate caliente, puede ser una pijada o un ejercicio básico de comunicación, empatía y diálogo.

Antes de usar Instagram ¿cuántos de nosotros nos parábamos ni medio minuto a apreciar la luz que se filtra entre las hojas de la copa de un árbol? ¿Y cuántos de nosotros pensábamos en molestarnos en hablar de ello?… En realidad, nadie nos enseñó a “apreciar la belleza”, aunque estemos hartos de oír mencionar el tema. Una belleza que siempre fue patrimonio de unos pocos privilegiados, que quedaba reducida a contextos espaciales y artísticos pre-establecidos, ahora es del dominio mundial.  Y ya no la generan otros, la “cazamos” nosotros con el teléfono y la compartimos con los demás

¿Todo esto por fotografiar una rana de peluche? Pues sí. En realidad, si no es un objeto bonito, si no se trata de compartir una experiencia pequeña y cotidiana, también servirá para ensayar nuestra forma de comunicarnos, así que las ranas cuentan.

En definitiva, a través de millones de pijadas y de sensaciones compartidas, estamos cambiando el modo de ver el mundo y de hablar de él y con él. Y es que “empezar por el principio”, por lo pequeño, por lo simple, por los juegos y las conversaciones intrascendentes, es una buena base para aprender a comunicarnos.

Este nuevo mundo, este nuevo entorno tan grande, nos exige incumplir esa norma épica que hemos acatado durante generaciones y que nos advertía: “No hables con extraños”, para pasar a otra nueva y apremiante norma que nos dice : “Comparte con el mundo”.  La transición entre una y otra, entre el monólogo y el diálogo, tiene una escuela y una etapa de aprendizaje que sustentan las redes sociales.

Cuando alguien me dice que no entiende “qué hace la gente todo el día metida en twitter” o qué importancia puede tener para los demás si está leyendo algo o cortándose el pelo, le pido que piense que quizás esa persona, podría estar un curso por delante. Que no es que tenga la cabeza enterrada en el móvil, es que ve cosas a través de él, y que no es que no pare de decir tonterías, es que está aprendiendo a comunicarse, a convertir su día a día en contenido y a compartirlo con los “demás”.



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6 thoughts on “Tus pijadas en las redes sociales

  1. Lo primero de todo me siento una madre feliz de que mi chica ilustre este post, y lo segundo, punto por punto comparto todas y cada una de las cosas que dices, y me alegro de que esas personas que no creen en la creatividad, que piensan que es lo que hacemos los creativos solamente, descubran como explotarla y disfrutarla, aunque creo que ni lo saben y me encanta ver como ven cosas que simplemente no tienen sentido o son chorradas y con un texto y un poco de corazón pasan a ser toda una experiencia en décimas de segundo eso es que el coco tenemos todavía capacidad para hacer grandes cosas.

    :)

  2. Chapeaux!, como dice Javier… Esta es la parte más difícil de comprender. Los aparatos y el funcionamiento de los dispositivos se explican con tutoriales y folletos. La subjetividad, da un poco más de trabajo. De todas maneras, creo que no todo es tan así, aunque comparto las generales de la idea plenamente. La presión del consumo esmerila muchas cabezas y eso también se nota en los posteos (o en los excesos en los posteos). Demasiada gente poniendo me gusta en FB casi simultáneamente con tu publicación… O a veinte cosas juntas… Uno podría pensar que en eseos casos “me gusta” quiere decir “pasé y lo ví”. Aún así, creo que hay mucha más deriva de la que creemos (quizás, por eso estamos como estamos; sin reaccionar frente a tanto atropello y tropelía de la corporación política, por ejemplo), pero qué gran oportunidad tenemos por delante!
    Saludos desde Rosario, Argentina.

  3. Me ha encantado este artículo, Sonia.

    Creo que tienes razón. Son pijadas, sí. (Y se me viene a la cabeza pensar en cuantas pijadas nos hemos perdido de los hombres de otros tiempos que nos hubiesen servido para entenderlos mejor a ellos y a nosotros mismos, qué pena…) Y también son pijadas los comentarios superirónicos de los tuistars hablando de la gente que saca fotos de muffins y pies en las piscinas.

    Eh, sí… pijadas. ¿Y?

    Como dirían los pink floyd…

    …is there anybody out there?

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