Sorteos a 100

 

Mi fin de semana ha venido marcado por la casualidad o mejor dicho, por los sorteos y concursos. Nada menos que 4 posibles clientes, o contactos… (que en definitiva y después de un tiempo, ya son colegas), me han llamado para contarme sus ideas acerca de la posibilidad de emprender acciones de promoción de este tipo, a través de redes sociales. (Esto se merecía un post, no me digáis que no).

Son empresas totalmente distintas, con perfiles diametralmente opuestos y productos que nada tienen que ver los unos con los otros. Desde servicios, hasta mobiliario y complementos o turismo. Pero los cuatro tenían exactamente la misma idea: “Queremos organizar un concurso, el premio será nuestro producto…” Wow!

Mi respuesta? pasar rápidamente presupuesto para el diseño de la presentación, abriéndoles una sección nueva en sus páginas, venderles una landingpage para presentar el concurso en facebook, meterles un CM por horas que les agregue 3.000 followers, sacarles 4 banners, 2 flyers  y cambiarles el avatar de twitter como solución total… Sí, lo estoy flipando…

Son empresas que ni siquiera se han parado a estudiar las redes, ni su propia política de empresa, ni sus objetivos. No conocen a su público potencial, ni saben dónde buscarlo. Sin elección de contenidos y no, el “contenido” no es una foto de vuestro producto, (Sorpresa!) y ni idea de a qué me refiero cuando les hablo de “conversación”, “generar experiencias”, “diferenciarse”, “agregar valor” o esas palabrejas que gasto cuando me pongo las gafas. Estamos hablando de empresas con una ausencia total de conocimientos y plan estratégico cero. Su estudio de la competencia se limita a “sí, conocemos a Fulano que tiene blog y un twitter con tantos mil seguidores”. Dicen tener “presupuestos ajustados” pero no paran de soltar pasta (de momento a otros, claro) e invertir en tiempo, para no llegar a ninguna parte.

Uno de ellos, adorable donde los haya, con un proyecto que podría ser súper potente entre manos y que me tiene enamorada (el proyecto, claro) me decía: “Es difícil convencer a mis jefes para meter pasta en esto porque no saben nada de internet”… Querría haberle dicho: Es difícil convencer a alguien de que apueste por algo que ni tú mismo conoces y para lo que no tienes un planteamiento serio… pero en ese momento no tuve valor.

Espero que esas 4 empresas, de esos 6 colegas, se estrellen pronto en las redes. Que los daños sean mínimos para sus marcas, pero que se estrellen. Y así, vuelvan a empezar de cero, con una estrategia bien planteada, con unos objetivos razonables, con una cuidada elección de las herramientas, con plazos de tiempo adecuados, con tranquilidad y pasos firmes. Porque teniendo el equipo humano que tienen, la ilusión y las ganas, merecen llegar a tener éxito. No me mola ver cómo malgastan oportunidades y se dan cabezazos…

Seguro que algún listo se me adelanta y les dice que han tenido una magnífica idea… Alguno hará el concurso o el sorteo, lo recomiende yo o no y como que no habrán medido el alcance que podían / deberían tener para un retorno aceptable, salga como salga me contarán que “fue un éxito”. Un éxito sin contar con el desgaste que ha supuesto esa acción sobre su imagen, sus contactos, su presupuesto… en fin.

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