Producto A. Modelo B. Precio C. Link aquí. Hashtag

Si has decidido presentar los productos de tu pequeña empresa o comercio en las redes sociales, cosa que está bien, piensa que no puedes hacerlo como si te hubieras montado un catálogo virtual.  “Producto A. Modelo B. Precio C. (Link aquí) #hashtag”. Si lo estás haciendo, para. (Ahora!).

Si mostrar de esta forma lo que vendes, no es lo único que haces, porque también enlazas noticias del sector que has sacado de los RSS, te he dicho que pares.

La parte seria, monótona y más mecánica de tu empresa, no es la adecuada para tu perfil en redes sociales. Y punto. La llevas al notario, a la gestoría o a las reuniones con proveedores, pero no la lleves a facebook, twitter y Google+. No fueron pensadas para eso y no son el sitio adecuado.

Calidad, seriedad, responsabilidad, servicio, garantía… son imprescindibles, pero te aconsejaría relegar esos términos a las descripciones del negocio en tu página web.

Además en las redes, suele pasar que el usuario que haya tenido contacto contigo, será el que se refiera a ti en esos términos, cuando comparta con los demás su experiencia con tu empresa. Que sea el perfil de empresa el que hable de lo excelente que es, no tiene mucho sentido en redes. Estarás haciendo mera propaganda y eso no suele tener mucho éxito.

Los perfiles personales (a los que te interesa llegar), hacemos amigos, conversamos, compartimos, aprendemos y lo pasamos bien. Y dentro de este festival social, donde los desconocidos vienen a parecer, amigos a los que todavía no hemos encontrado en persona, dime qué pinta tu logo y tu “Producto A. Modelo B. Precio C. (Link aquí) #hashtag”, en medio de todo esto.

Luego, piensas que no tienes posibilidades de triunfar en las redes, que son un engaña bobos y que sólo empresas tipo Coca-Cola, que pueden permitirse invertir un pastizal en las redes, tienen opción de triunfar. Que el éxito de las pequeñas empresas depende de la suerte o de “estar todo el día ahí pegado”, cosa para la que no tienes tiempo. Pero te equivocas. Tu problema, principalmente, es que eres un pesado y un soso y seguramente no es que tu producto no sea susceptible de gustar a los usuarios, ni es que las pequeñas empresas no tengan su espacio en redes sociales. Y si en realidad te preocupa tanto el tiempo que inviertes en las redes, deberías dejar de perder el que dedicas a hacerlo mal.

Antes de que a los usuarios les guste tu producto, tienes que gustarles tú (y te aconsejo que sea como “equipo de personas que están trabajando en una empresa”). Y eso no se basa únicamente en hacer descuentos o regalos, (que hay crisis), sino en transmitir lo que TODOS los usuarios están transmitiendo a tu alrededor de mil formas distintas: VIDA.

Os paso a los chicos de Mr. Wonderful Shop y su tienda online, para que me ayuden a  explicarlo un poco mejor.

Si tu empresa no está viva, cierra tus perfiles.

Una “empresa viva”, es una “empresa feliz”. (Me estoy riendo sólo de pensar en vuestras caras al leer esto). Pero va en serio. Las personas siguen a las personas de las empresas, no a las empresas en sí. Algunos aspectos que definen la vitalidad y felicidad de una empresa, son estos:

1. El buen humor de sus empleados.

2. Estar enamorado de lo que haces y divertirte.

3. Que te guste mucho lo que vendes.

4. Que tus clientes te caigan bien.

5. El mimo en los detalles.

Mostrar el capital humano de tu empresa.

Eso es lo que cabe en las redes. Y esto, también se traduce a cualquier pequeño negocio. En el día a día de una empresa, pasan cosas positivas y divertidas (y si en tu empresa eso no pasa, háztelo mirar. Contrata a un coacher o algo). Celebrar la navidad, ganar un premio o el inicio de un nuevo gran proyecto, son acontecimientos que no ocurren todos los días, es cierto. Pero cuando te reparan el ordenador, te pilla la tormenta y apareces calado hasta los huesos, o cuando todos hablan del programa de televisión que vieron el día anterior o de un post publicado en algún sitio, tratamos de momentos cotidianos que construyen la parte social y humana de tu empresa. Que se acabe el café o se estropee la calefacción, no son cosas geniales, pero seguro que sois capaces de aprovecharlo para transmitir vuestra actitud más positiva. Una actitud, que debería ser el punto fuerte de cualquier empresa que se precie, sea grande o pequeña.

Que NO.

Que no hay buen rollo en el trabajo. Que a tus empleados no se les puede pedir que aporten o participen en nada de eso. Que es una queja constante. Que los clientes son lo que son. Que las 8 o más horas que os pasáis currando no tienen nada de hobby y que tampoco quieres mostrar ciertas cosas de tu empresa o tu producto, porque no conviene que se sepan.

Pues cierra tus perfiles. Ciérralos y no vuelvas a intentar mostrarle al mundo quién eres o qué haces, hasta que no estés preparado. Tu modelo de empresa gris y feo, no tiene futuro en redes sociales.

Y aunque siempre cabe una excepción, que sepas que tus actualizaciones “Producto A. Modelo B. Precio C. (Link aquí) #hashtag”, suelen percibirse como “spam”.

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