Periodistas en redes sociales

He visto un vídeo publicado en @GeeksRoom que comenta la noticia de la tragedia en el #MadridArena, y que va dirigido a los periodistas en redes sociales. No a los que yo conozca, desde luego, porque poca falta les hace.

El vídeo está bien, pero me ha hecho pensar en que, cada vez más, leo advertencias desde y hacia este colectivo de profesionales, sobre la inconveniencia de no contrastar la información a la hora de publicar, cuando ésta se obtiene a través de las redes sociales. Y es que yo no sabía que los periodistas habían dejado de hacer tal cosa. Lo que sí sabía es que hay malos periodistas que no contrastan “ni dentro, ni fuera” de las redes, y que los ha habido siempre.

Photo by bz3rk

Para un buen periodista, las redes (además de aportar material gráfico, que al final también necesitará ser verificado), pueden ser ante todo, una fuente de información efectiva sobre las reacciones de la opinión pública, en un momento y situación concretos. El grado de interés, expectación, indignación o sorpresa que ha despertado una noticia, es fácilmente palpable y computable en las redes. Así como la evolución de esas reacciones (velocidad de difusión, fluctuaciones dependiendo de rangos de edad, sexo, situación geográfica, cruces con otros acontecimientos relacionados… etc). Así que supuestamente, los periodistas deberían empezar a prepararse para curar, localizar, filtrar, asegurar, mapear y verificar, la información que generan las redes sociales ¿no?… Pues van listos.

Un buen periodista YA SABE qué hacer con la información. Lo que quizás no sepa es cómo obtener la más fiable en las redes o manejar las herramientas que necesita en los medios digitales para contrastarla, verificarla y medirla. Porque NO es un Social Media Manager, resulta que es Periodista. Y por eso, lo que no se le puede pedir, es que se enfrente a la masa de información que Internet genera, sin los conocimientos técnicos necesarios.

No estaría de más, que los medios tradicionales empezaran también a tener en cuenta, que un periodista que deba trabajar en estas condiciones, con ese aumento exponencial en sus tareas y que además, necesitará formación continua, debería ser compensado. Y muy bien compensado, porque a ese periodista en definitiva, se le pide que haga mi trabajo y el suyo.

Que ahora todos los medios quieren plasmar “lo que pasa en twitter”, ya lo sabemos. Y es que eso vende. Pero lo que no sabemos es que, se pretende que los periodistas hagan ese trabajo gratis.

Me choca también que se sugiera que en twitter, los periodistas deban tener especial precaución con el factor “ego”.

Por lo visto, si te ponen un ordenador delante, tu ego se dispara (y ofreces información dudosa), pero si te paran por la calle o te llaman por teléfono para preguntar, entonces no. ¿Acaso las redes sociales son terreno exclusivo y hábitat natural de los egocéntricos, y en la calle un periodista no corre ese riesgo de ser engañado?… (me lo expliquen por favor).

También se recomienda a los periodistas que no dejen de recurrir “a la calle”

De verdad me intriga saber dónde se piensan estos que vivimos, compramos y trabajamos los que estamos en las RRSS. ¿En un mundo virtual paralelo o algo así?. ¿Qué necesitaría un periodista, para identificarte como fuente sobre un suceso? ¿No querría saber cómo te llamas, dónde estabas y qué has visto? ¿Y qué crédito extra te otorga explicárselo “en persona” cuando acabas de subir un vídeo a YouTube que has compartido geolocalizándolo en una red?

A pesar de lo dicho, las opiniones mostradas por los usuarios, no deben ser tomadas como declaraciones hechas por aquellos que se dirigen a un medio de información, habiendo sido previamente reclamados como fuentes. Porque son valoraciones personales, ofrecidas de forma pública, pero a la vez dirigidas a una comunidad concreta (otros usuarios), y en el marco de una esfera personal. Enorme, sí, pero personal.

Un usuario, cuando publica, no se dirige a la nación, se dirige a sus seguidores. Y no se limita a informar, pretende conversar.

Hay un componente de “intimidad” en esa conversación, que debe ser tenido en cuenta por muy contradictorio y paradójico que parezca. Y es que uno, puede estar hablando con sus seguidores, acerca de sus opiniones o experiencias, pero quizás no diría lo mismo, si se le interrogara como “fuente de información”.

No es que a la gente se le vaya la pinza, ni que tengamos un problema con el ego, es que los periodistas en las redes son observadores de “conversaciones de salón” y como tales las han de gestionar.

Son opiniones espontáneas. Dadas de forma pública, sí, pero los emisores no las sienten como tales y por lo tanto NO SON FUENTES. Y dudo mucho que a un buen periodista, se le pase por alto el factor “contexto”.

Creo que el problema aquí lo tienen otros, los que venden, y no los periodistas. Hace nada, ellos mismos se quejaban de que cualquiera con un blog se creía que estaba haciendo periodismo. Bueno, es hora de decirles que tener un perfil en twitter, no te capacita como gestor de medios digitales y que deberían tener mucho cuidado con este “muerto pluriempleado” que intentan colgarles.

No me gusta nada que les vendan el rollo de que la suya es una profesión herida de muerte, por culpa de Internet y que les apremien para asumir tareas que no son las suyas. El periodismo no ha muerto. A lo mejor se mueren los periódicos, pero no los periodistas. Si al final acaban haciéndolo tan mal como para machacarlos con estas advertencias que encuentro cada dos por tres, no es porque sean malos periodistas, es porque son malos social media…

 

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