Criticar sin mencionar es malo para tu imagen

Las recomendaciones mueven las redes sociales. Cada vez que compartimos material de otros en nuestros perfiles, de alguna manera estamos generando una recomendación. Cuando colgamos la foto de lo que comemos, también. Pero ¿qué pasa con las críticas?.

Este post no va sobre las gestiones de crisis, va precisamente sobre los usuarios que critican y no mencionan.

Cuando hablamos de lo que nos parece un “mal comportamiento extendido”, cuando hablamos “en general”, es lógico que no mencionemos una por una a las personas o empresas a las que nos referimos. A veces simplemente no pretendemos tratar la crítica desde los intereses y condiciones concretas de cada uno de los que creemos implicados, sino poner de manifiesto que existe una pauta, una mala práctica generalizada. Cuando la intención es advertir sobre ello a los demás, dando la información suficiente como para que nuestros contactos reconozcan esa pauta cuando la tengan delante, las menciones no son necesarias.

Otra cosa muy distinta es cuando nos referimos a una empresa o a una persona concreta. Y ahí, lanzar la crítica y esconder la mención, me parece una mala costumbre.

Ayer me encontré con una twittera que tengo en una de mis listas de “influencers” sobre una temática concreta. Iba muy guapa. Me dijo que venía de cierto evento que la había decepcionado. Me dio buenos argumentos e información objetiva, porque al fin y al cabo, sabe muy bien de lo que habla (y por eso la sigo)… Pero el caso es que no va a publicar nada de lo que me dijo.

En su perfil de twitter, dejó un comentario con doble sentido “para que el que quisiera lo entendiera”, que en realidad no servía en absoluto para darnos a entender a sus seguidores su opinión sobre el evento. Y eso no me gustó.

Stabbing

Photo by Uncle Fuz

Entiendo que uno prefiera huir de las polémicas y entiendo (ostras si lo entiendo!) que hacer una crítica tendrá siempre alguna repercusión negativa para el que la hace. Si criticas, serás criticado. Así que es como para pensárselo dos veces antes.

Lo mismo pasa con las recomendaciones positivas, que en cierto modo, también acarrean algo de responsabilidad. Ojo con ellas.

Pero si tu elección es no posicionarte en contra de un tema, no advertir a tus seguidores acerca de algo que no te parece bien, entonces mejor no digas absolutamente nada. Porque lo demás, será liar la marrana.

Si ese evento no recibe su debida crítica, seguramente volverá a repetirse. Si las personas que intervinieron en su organización, no cuentan con el feedback (positivo y negativo) de los asistentes, seguramente tendrán una valoración muy equivocada sobre un trabajo que volverán a hacer mal. Si los seguidores de esa twittera no interpretamos bien su opinión sobre el evento, si la recibimos como una recomendación porque sabemos que ella asistió y dijo que asistió y no dijo claramente que no le gustara, seremos público potencial de la siguiente edición.  Y si lo somos, si pagamos la entrada al evento y nos decepciona, ella se verá involucrada en esa decepción porque su comportamiento al final, (el de no querer meterse en polémicas), podría acabar generando dudas sobre su criterio.

No voy a mencionar a la twittera en cuestión porque todo lo comentado se habló como os decía en persona y en el marco de una conversación privada y no puedo. Además esta costumbre de guardarse a medias la opinión, está lo suficientemente “generalizada” como para que todos la hayamos puesto en práctica alguna vez que otra, así que tampoco es necesario.

Venga, rebuscad en la memoria y veréis como recordáis haberlo hecho. Y es que será feo pero desahoga un montón.

Total, que cuando criticamos sin mencionar, la impunidad que nos otorga dejar al criticado en el anonimato, lejos de mantenernos a salvo de “malos rollos”, lo que hace es trabajar en contra de nuestra imagen delante de nuestros seguidores. Estamos haciendo algo hipócrita y deshonesto y los demás nos ven hacerlo (ey, llamadlo como queráis pero esa es la verdad. Criticar por la espalda es feo).  Así que también deberíamos meditar el uso de las “críticas veladas”.

Por último, seamos francos. Las mejores críticas, las más constructivas, son aquellas que se comparten con el auténtico interesado (el criticado) porque son las únicas en las que intervienen las partes que pueden poner remedio al problema. Y es que en cuanto sabes que te van a leer, tu nivel de actitud conciliadora y de invitación al diálogo aumentan… seleccionas con cuidado tus palabras y evitas hacer daño gratuitamente (en el fondo, somos buena gente), así que el número de probabilidades de que tu crítica sea bien recibida, “aporte un beneficio” y acabe siendo útil, también aumentan.

En cambio, cuando vas a pegar la puñalada trapera no te molestas en pensar en esas cosas, así que sueltas tu caquita (con más o menos saña) y te crees que ya has cumplido. Y no, no has cumplido. En realidad sólo has hecho gala de ese defectillo que tenemos la mayoría y que sabemos que deberíamos evitar. Has perdido el tiempo, puedes haber creado confusión… y sobre todo:

Has perdido la oportunidad de mejorar algo a través de tu opinión.

 

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One thought on “Criticar sin mencionar es malo para tu imagen

  1. Interesante reflexión. También yo caigo en ese error, de ir con indirectas sin nombrar a nadie, porque a veces no te contienes pero tampoco quieres meterte en un fregao grande con nadie, simplemente, porque pasas de líos. Lo valiente, sí, sería decir las cosas a la cara y advertir con la crítica a todo el mundo, pero a veces, preferimos estar en paz. Lo peor, es la actitud reiterada, porque ya este tipo de gente, creo que no gusta a nadie. Pero por una vez, a veces uno no puede contenerse, es más entendible.

    Un saludo cordial, señorita Diez

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